domingo, 22 de febrero de 2015

Mensaje 56

"Así es como se hace."
Chillas.
Pensando cuánto coraje estás mostrando al "perder" un alguien importante sin pestañear.

Aunque, tienes muy claro algo:
Que sea importante para ti, no significa que sea recíproco.
A los (no)actos te remites.

¡¿Quién te mandaba a ti, jugar con un jugador?!
Tú nunca fuiste una amante de los Casinos. Siempre los miraste desde fuera, con una mezcla de intriga y asco.
Incluso, después de entrar por primera vez, te mantenías allí. Quieta. Gélida. Bloqueada.
Mirando la ruleta girar y girar. Sin fichas para apostar.
Pero secretamente esperando ganar algo.

Y así no se puede, oiga.
¡Cómo alguien tiene el valor de lamentar fracasar, sin ni siquiera haber apostado!
Lo digo por ti.
También por él.

Como una presa de última generación. Estuviste resistiendo.
Embalsando agua y ganas. Sin ser consciente de ello.
Para luego reventar. Sin avisar. Sin tener el detalle de repartir salvavidas. Ni siquiera, manguitos no homologados.
Dando por hecho que iban a saber nadar. Y bucear.

Pasaste de abstemia a alcohólica en un par de días.
Sin ser exactamente ninguna de las dos.

Y supongo que ahora ya es tarde. Para ti. Para ambos.
Para todos los que están a mitad del curso de natación.

Aunque, dilo.
No acabarás de entender nunca, que no lo viera como tú.
Cuando hubo algún milisegundo en que lo sentiste. Claramente.
Que eso no era cualquier cosa de sábado noche.

Y con eso te quedarás.
Con las charlas.
Con la complicidad.
Con las miradas y las sonrisas de niño malo. Travieso. De haber roto millones de platos. Pero eso sí, con elegancia.
Con los mensajes a altas horas. Y el deporte de riesgo que no evitabais practicar.
Con la confesión de secretos online. Las tardes de aburrimiento.
La crueldad de una verdad, para tomar una decisión difícil. Cuando tu no podías/querías admitirla.
Con la pereza que te acabó despertando, ante el hecho de quedar con alguien que no fuera él.
La rabia que eso te dio. Y lo que te gustó.
Con tu sensación de tener dos cerebros y cuatro ojos.
De hablar para alguien que entiende lo que dices.
Que analiza a tu nivel.
Con la seguridad que destilaba. Que aunque una bomba nuclear cayera sobre vosotros. No os podía pasar nada.
Con su forma de evitar el conflicto (externo).
Su miedo al ridículo. A sentirse inadecuado.
Su capacidad para actuar bajo los focos.
Su bonita piel camaleónica.
Sus ansias de autosuperación.
La búsqueda de perfección.
La frustración soterrada al no encontrarla. Y que no mostraría al exterior.
Su fase eterna adolescente.
Su madurez al pensar.
Su inmadurez al sentir.
Su incapacidad para relajarse.
La pasión al explicar sus planes.
Sus despertares tardíos. Por ocupar su tiempo en soñar.
Su gula de vida.
Su adicción al móvil. Y a las botellas pequeñas de agua sin gas.
Las duchas a las cinco de la madrugada. A pesar de su poca fe en el agua caliente.
Sus extremos de carácter. La mala ostia que escondía bajo esa serenidad. Y con la que tú no temerías encontrarte.
Su dificultad para pelar una zanahoria sin pelador.
Y ese tic en el brazo, como un leve aleteo. Cuando no se sentía lo suficientemente cómodo.

Aunque TODO pueda ser mentira.

No conociste tanto como te hubiera gustado.
Y a la vez, sólo te queda esperar.
Que de ti, también conozca un poco de todo lo que, torpemente, querías mostrarle.
Y que entre tanto ruido, supiera reconocer aquello
que era(s) verdad.

Aviso a lectores:
No las busquen. Las personas, a las que el texto hace referencia, no existen.
Esto no es un relato sobre la amistad ni el enamoramiento.
Ni las relaciones.
Es sólo el resultado de una imaginación inquieta tomando demasiada cafeína.

lunes, 16 de febrero de 2015

Mensaje 55

Todos morimos.
Lentamente.
En cada segundo que pasa, estamos muriendo un poco.
Lo que ocurre, es que hay segundos en los que morimos el equivalente a diez.
A días. A semanas.
Y en sólo un segundo, podemos perder años de vida.

¿Qué puede suceder en un segundo, que sea tan importante?
Una mirada.
La ausencia de una mirada.
Un comentario.
Un tono.
Una desconexión de cables.
Un empujón.
Un sí.
Un no.
Y el peor de todos: un tal vez.

En un segundo, todo cambia.
Y te quedas con los recuerdos y con los secretos. Que mantendrás unos días en tu mente. Para luego encerrarlos en un cofre mugriento. A metros de profundidad.
Junto con la pregunta: "¿Qué hubiera pasado si...?"

En realidad, cuando un avión se estrella antes de despegar. Debe ser una mierda de avión.
Así que no deberíamos arrepentirnos de habernos bajado. Y no deberíamos gastar tiempo, en pensar cómo lo podríamos haber mejorado.
Sólo podríamos arrepentirnos de habernos subido en algún momento.
Aunque quizás, las cosas estén bien así. Justo como están.

Seguramente, sí.
Te quedarás minutos con la mirada perdida. Intentando justificar lo injustificable. E inventando una historia paralela en tu cabeza. Dónde el malo no es tan malo. Y dónde no existen buenos. Porque "tú lo conoces, y sabes que es mucho mejor que todo eso".
- Parece un estúpido y un chulo insensible. Pero no lo es. Yo creo que tiene una especie de máscara.
- Sí. Yo conocí a uno de esos. Era un buen tío bajo una máscara de capullo. Un día se le cayó la máscara, y resultó ser...
...un capullo.-

Inventarás todo tipo de trampas en tu mente. Pero no servirán de nada.
Porque el tiempo se habrá congelado.
Justo como en "Big Fish". Pero al revés.

El consejo que nadie me ha pedido, y que no vas a leer es,
que eres enorme por tu capacidad de lucha. Sigue luchando. Siempre.
Pero, hay veces, que tienes tanta (presión) pasión por ser el mejor. Que olvidas que ya lo eres. Sólo respirando, ya lo eres. Y consigues estropearlo.
Lo entiendo. Y lo siento.
Pero mi comprensión no se vende a cualquier precio.

Te echaré de menos. Sinceramente.
No es que fueras el niño inteligente de mi clase. Más bien, tu magia fue, que eras uno de esos niños que se dan por perdidos. Y tú solito te encargaste de demostrar que quizás no debí hacerlo. Fue una evolución lo suficientemente importante como para considerarlo casi una victoria.
Y lo habría sido. De no ser porque el telón se cerró antes de hora.
Y sin avisar.

Sí. Por tus victorias reales, sí me alegro. Sinceramente.
Sabía que iba a ser así.
Hoy sé lo suficiente como para estar segura, que fueron merecidas.
Ahora piensa bien, cual quieres que sea la siguiente.

Yo seguiré divagando un tiempo. Sin mucho más pensamiento en la cabeza, que el siguiente:
Sabes que estás jodida, cuando miras a los ojos a una persona con alzheimer y sientes envidia.
Porque ella sea capaz de olvidar aquello que dolió. Y tú no.

Basado en hechos reales. (Sí...emm...esto...le pasó a una amiga...)
Y escrito "y relativamente exagerado" con el modo repeat de la canción:
Eyes on fire de Blue Foundation.

domingo, 8 de febrero de 2015

Mensaje 54

¿Sabes esa sensación de pensar que conoces a alguien, y de repente, darte cuenta que no?
Contigo me pasó todo lo contrario.

Me vacilaste.
Te ignoré.
Me buscaste.
Te ignoré más.
Te detesté.
Te odié.
Jugaste.
Te calibré.
Te dudé.
Te volví a odiar.
Te distancié.
Te reanudé.
Te miré.
Te temí.
Me sorprendí.
Me contuve.
Me odié.
Me desaté.
Me até más fuerte.
Me escapé.
Te mostraste.
Te ví.
Te sentí.
Lo sentí.
Me castigué.
Me perdoné.
Te castigué.
Aún no te perdoné.
Me convencí.
Me perdí.
Te giraste.
Me perdiste.
Y mirando atrás, sé que algún momento del camino, me decepcionaste.

Ya no lo aguanto más.
Es como si, continuamente, te vomitaran en la boca. Y tuvieras que tragarte ese vómito.
Una imagen asquerosa. Lo sé.
Pero no tienes ni idea de las atrocidades, que tuve que aguantar en el pasado.
De esas que generan un insomnio duradero y arrollador.

Y sí. Hubo un tiempo en el que pensé, que eso sólo lo arreglabas tú. Cantándome una nana en tanga.
Pero el tiempo pasó. Y ni nana. Ni tanga.

Estamos yendo muy lejos con esta mentira.
Y temo mucho, no encontrar el camino para volver.

Ya lo ves. Yo que me enorgullecía de saber calar a la gente.
He llegado a detestarme por todas las palabras que no dijiste.
Esas que siempre quise escuchar.

Cómo echaré de menos la violencia de tu mirada.
Y la agresividad con la que desnudabas mis ideas.
En silencio.

Y ante tu silencio. Hablo yo.
-Amor. Amante.
Mírame o ignórame.
Yo renuncio.
Te libero.-

Porque es muy fácil estar a la altura de las expectativas. Tres horas cada dos meses.
Y sé que necesitas saber, que creo que yo habría sido capaz.
Que el único motivo, por el que mi voz de gallina lograría no desafinar, habría sido
en-cantarte todas las mañanas.

No me gusta nada, usar la palabra que voy a usar.
La reservaba para una situación que hiciera honor a su significado.
Y te odio por haberme obligado a desempolvarla.
Pero la verdad, es una y única:
Eres imposible.

Tú ganas.
Escueto y directo:
Adiós. Con ese espíritu masoquista, de entender que
he vendido mi alma al diablo,
y no me arrepiento.

P.D.:
No te sientas aludido. Yo nunca estuve enamorada de ti.