jueves, 19 de marzo de 2015

Mensaje 58

Para mí, es muy difícil escribir desde la apatía. Desde la desilusión.

Desilusión: Acción y efecto de desilusionar o desilusionarse.

Desilusionar: Hacer perder las ilusiones.
                       Desengañarse.

Desengañarse: Reconocer el engaño o el error.
                          Quitar las esperanzas o las ilusiones.

Ilusión: Esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo.
             Viva complacencia en una persona, una cosa, una tarea, etc.

Me gusta la sensación de ser la única despierta sobre la Tierra.
Cuando el ruido del viento y el crujir de las hojas, supone un concierto privado e íntimo, interpretado sólo para mí.

Imagino otras vidas. En otros mundos.
Con mecanismos cerebrales complejos, que se escapan a mi entendimiento.
Diferentes sensaciones y emociones.
Y otro concepto de la existencia.

Ese es el momento del día, en el que puedo conseguir dejar a un lado mis expectativas personales.
No puedes ilusionarte.
Pero tampoco, perder la ilusión.

Últimamente tengo una extraña sensación. Como si mi vida transcurriera sobre una cinta de correr.
No paro de saltar y acelerar. Pero no consigo moverme ni un centímetro del lugar.
Observo exhausta como a mi alrededor, todo parece fluir con normalidad. Y que la gente, avanza levitando como en el Lago de los Cisnes.
Mientras, yo los miro con cara de cerdita Peggy. Sudando a más no poder.

Como siempre, hay que mirar la parte buena del asunto.
Y es que, si sigo en este espiral de autodestrucción, por fin lograré poner el culo en su sitio.
Si es que alguna vez lo tuvo.

Con el cuerpo lleno de estigmas -propios y ajenos- lograré deshacerme de la idea de ti.
Desde la mentira que tan hábilmente supiste plantar en cada rasguño.
Me despojo de la cobardía.
No para mirarte y decirte, de una vez por todas, que podría enamorarme de ti.

No.
No pareces merecerlo.
Tengo que sacar valentía para salir corriendo en la dirección opuesta.
¡Para lograr eso, sí hay que ser valiente!
Y aunque la cinta de correr me impida huir. Puedes dar por sentado, que voy a intentarlo.

Que no te engañe mi sonrisa.
Estoy desilusionada.
Y hoy, lo único que se me ocurre pedir, es
una sierra para la nariz de Pinocho.

*Nota para lectores/as: Este texto, lleva un mes a medio escribir.

domingo, 15 de marzo de 2015

Mensaje 57

Éste es un mensaje de constancia para el futuro.
Si las cosas van como deberían ir, un día no muy lejano, nos sentaremos juntos a leer este texto.
Te diré: ves, aquí ya sabía como iba a acabar esta historia.
Sino, será un mensaje más, que se perdera entre la fantasía y el anonimato.

Lo escuchas. Sin saber muy bien lo que han dicho.
Tú, es que eres muy sensible.

Pero sabiendo muy bien lo que quieren decir.
Tú, es que eres muy débil.

Es increíble lo extendida que está la creencia. Que estas dos palabras van de la mano.

¿Cómo va alguien a ser fuerte, si no tiene algo por lo que luchar?
¿Cómo va a ganar, si no tiene la posibilidad de perder?
¿Cómo va a ser tenaz una persona insensible?
¿Cómo podría ser valiente sin miedo?

De acuerdo, destino:
Siempre me lo has puesto difícil.
Me conoces suficiente como para saber cuánto me gusta.
Pero tengo que decírtelo. ¡Ya te estás pasando, maldito cabezón!

Parece que hay algo que no has contemplado.
Dar demasiadas vueltas a un tapón, puede volverlo inservible para siempre. Pasarlo de rosca. Y que no vuelva a cerrar nunca más.

Así que sí. Me lo complicaste.
Gracias.
Ahora dame algo para saber que no debo cambiar de carril. Adelantar. O irme en otra dirección. En contradirección.

Porque sino, eso es exactamente lo que haré.
Como la mejor de las kamikazes.

Igual de absurda que aquella chica que no pudo contenerse. Al ver al desconocido por primera vez, entrar en aquella habitación tan elegante.
"Daría todo lo que sé sobre mí, para conocer todo lo que se oculta tras de él."
Pensó.
Y lo hizo.

Hoy se mira al espejo, y ya no recuerda lo poco que un día, descubrió sobre su reflejo.
Es como si un virus demencial, hubiese infectado todo su sistema nervioso.
Sin embargo, hay algo que no logra olvidar.
Las notas musicales de un silencio por respuesta.

No se reconoce al espejo. Porque esto que siente, siempre fue impropio de ella.
Ya no es digna de ser llamada gladiadora.
Y le dijeron que no volverá a serlo. Hasta que recupere la última capa que él le robó.

Lo sabe. Es consciente.
Pero no le importa lo que digan.
Ya no.
Ella aprendió que las verdaderas gladiadoras, lo siguen siendo aún después de perder su armadura.

"Vida: ven por dónde quieras.
Que pase el siguiente. A poder ser, sin avisar."

La verdad es que no sé, si es valentía o estupidez.
Pero esa es la magia de tener un corazón no apto para cardíacos.

P.D.:
Él intenta, una y otra vez, alejarla de su lado. Pero no ha pensado como se sentirá si lo logra.
Hay un pequeño detalle que olvidó, mientras se escondía detrás de sus muros de cristal.

Ella no piensa. Ella sabe.
Ella no mira. Ella ve.

sábado, 14 de marzo de 2015

Nominación Black Wolf Blogger Award

"Siempre fui un poco rara" ha recibido la nomimación a Black Wolf Blogger Award, de la mano de Esther y su blog "Los árboles invisibles. Poesía de la Gran Guerra 1914-1918".

Este reconocimiento me ha hecho especial ilusión;
Viene de la mano de una de las lectoras, que sigue mi trabajo desde hace ya bastante tiempo.
¿Y quién mejor, que alguien que conoce tu escritura, podría opinar?

La concesión de este premio implica las normas siguientes:
1- Agradecer públicamente a quien te nominó
2- Contestar 5 preguntas
3- Nominar 15 blogs
4- Notificar públicamente a los nominados su premio

¿Cual fue el primer libro que leíste?
¿El primero? No lo recuerdo.
Cuando empezaba a balbucear pequeñas frases de cuentos infantiles con dibujos, me inventaba las partes que no sabía leer.
Añadía sucesos que no existían y decidía finales alternativos cuando el que "medio-leía-intuía" no me gustaba.

Por no dejar esta pregunta sin responder, nombraré el cuento infantil que más pedía que me leyeran y que más recuerdo haber leído, en mis inicios con la lectura:
El soldadito de plomo.
De Hans Christian Andersen.

¿Por qué escribes?
Es la vía en la que mejor me expreso.
Necesito escribir para vacíar todo lo que no he podido expresar de otra forma. O todo aquello que he intentado expresar, pero de manera insuficiente.
Es una forma de organizar mis ideas. Mis pensamientos. Mis prioridades.
Y, sobretodo, mis sentimientos.

Es el único camino en el que puedo ser quién quiera. Y quién realmente soy.
Amar sin miedos. Y ser amada de la misma forma.
Escribiendo no pasa nada que yo no quiera que pase.
Y a la vez, pasa de todo, mientras se escapa a mi control.

¿Tienes una Musa o una inspiración?
Por supuesto. Pero es siempre cambiante.
Algunas veces es una persona. Otras veces, algo que esa persona ha podido decir.
Puede que incluso una imagen. O lo que una imagen, despertó de mi infancia. O de nuestra conversación de ayer.
Una canción que recuerda un lugar, y un lugar que recuerda alguien con quién viví un momento perfecto.

Frente a una situación, persona, aroma, canción, fotografia, sensación, tacto...nunca sé qué puede emerger de mi interior. Ni a qué lugar de mi mundo emocional me puede llevar.

Digamos que la musa es un relámpago en mitad de una tormenta.
Y aquello que, con el relámpago se ilumina, es el escrito final.

¿Cual ha sido tu gran amor?
Mi gran amor, aún está por llegar.
Está llegando.
Podría llegar ya.

*Ven...
...y entra sin llamar.
Estoy en la tercera puerta a la izquierda.
Dónde suena "Compta amb mi" de Txarango.

¿Escribes lo que vives o vives lo que escribes?
Escribo lo que vivo, y acabo viviendo lo que escribo.
Creo que son causa y efecto indivisibles.

Hay un componente indiscutible de realidad en todo lo que escribo (en algunos relatos más que en otros).
Y mientras escribo sobre la realidad, ésta es inevitablemente modificada por mi subjetividad.
Así que la estoy reviviendo de diferente manera, en base a cada letra.

Mis nominadas y nominados:

El rincón literario de Charlotte Bennet
de Charlotte Bennet

La mano que escribe sin tiempo
de Ildefonso Martínez

Delirios a máquina
de Gema Vallejo

Los relatos de Rakel
de Rakel Relatos

Cuentos de terror y profecias
de Alejandra Sanders

Jaeltete
de Estela Caruso

Libres Relatos
de Laura Mir

La vida, el amor y vos
de Amelia Recio Hermosilla

86.400 razones para sentir
de Mikel Beltran

¿Te cuento una historia de fantasmas?
de Larrú

Deja que te cuente
de Patricia Duboy

Palabras y miradas
de JulioElpuente

Corazón en conserva
de Mar V.

Versos y Besos
de Ramon Merino Rodríguez

El lugar de las cosas invisibles
de Luz Olier

En esta lista, están algunos de los blogs que, más allá de su calidad, lograron hacerme sentir.
Y mover algo en mi interior.
Os doy las gracias por ello.
Todxs ellxs, son grandes escritorxs para lxs que las letras ocupan un lugar importante en su vida.

***
Quisiera añadir un blog más, pero lo haré como extra porque su temática es diferente. A modo de juego. Así en plan rebelde.
Ya véis, a veces se me da fatal seguir unas simples instrucciones.
He querido aprovechar esta oportunidad para nombrarlo. Puesto que creo que el esfuerzo y la dedicación de la autora, así lo merece.

I'mtheworstblog
de Edna Bosch Buch.

1. ¿Diseñar para relajarte o estar relajada para poder diseñar?
2. ¿Qué prenda de vestir define mejor tu personalidad, y por qué?
3. El cuento de la infancia que te marcó.
4. ¿Cual ha sido tu gran amor?
5. ¿Por qué ese nombre, I'mtheworstblog?

domingo, 22 de febrero de 2015

Mensaje 56

"Así es como se hace."
Chillas.
Pensando cuánto coraje estás mostrando al "perder" un alguien importante sin pestañear.

Aunque, tienes muy claro algo:
Que sea importante para ti, no significa que sea recíproco.
A los (no)actos te remites.

¡¿Quién te mandaba a ti, jugar con un jugador?!
Tú nunca fuiste una amante de los Casinos. Siempre los miraste desde fuera, con una mezcla de intriga y asco.
Incluso, después de entrar por primera vez, te mantenías allí. Quieta. Gélida. Bloqueada.
Mirando la ruleta girar y girar. Sin fichas para apostar.
Pero secretamente esperando ganar algo.

Y así no se puede, oiga.
¡Cómo alguien tiene el valor de lamentar fracasar, sin ni siquiera haber apostado!
Lo digo por ti.
También por él.

Como una presa de última generación. Estuviste resistiendo.
Embalsando agua y ganas. Sin ser consciente de ello.
Para luego reventar. Sin avisar. Sin tener el detalle de repartir salvavidas. Ni siquiera, manguitos no homologados.
Dando por hecho que iban a saber nadar. Y bucear.

Pasaste de abstemia a alcohólica en un par de días.
Sin ser exactamente ninguna de las dos.

Y supongo que ahora ya es tarde. Para ti. Para ambos.
Para todos los que están a mitad del curso de natación.

Aunque, dilo.
No acabarás de entender nunca, que no lo viera como tú.
Cuando hubo algún milisegundo en que lo sentiste. Claramente.
Que eso no era cualquier cosa de sábado noche.

Y con eso te quedarás.
Con las charlas.
Con la complicidad.
Con las miradas y las sonrisas de niño malo. Travieso. De haber roto millones de platos. Pero eso sí, con elegancia.
Con los mensajes a altas horas. Y el deporte de riesgo que no evitabais practicar.
Con la confesión de secretos online. Las tardes de aburrimiento.
La crueldad de una verdad, para tomar una decisión difícil. Cuando tu no podías/querías admitirla.
Con la pereza que te acabó despertando, ante el hecho de quedar con alguien que no fuera él.
La rabia que eso te dio. Y lo que te gustó.
Con tu sensación de tener dos cerebros y cuatro ojos.
De hablar para alguien que entiende lo que dices.
Que analiza a tu nivel.
Con la seguridad que destilaba. Que aunque una bomba nuclear cayera sobre vosotros. No os podía pasar nada.
Con su forma de evitar el conflicto (externo).
Su miedo al ridículo. A sentirse inadecuado.
Su capacidad para actuar bajo los focos.
Su bonita piel camaleónica.
Sus ansias de autosuperación.
La búsqueda de perfección.
La frustración soterrada al no encontrarla. Y que no mostraría al exterior.
Su fase eterna adolescente.
Su madurez al pensar.
Su inmadurez al sentir.
Su incapacidad para relajarse.
La pasión al explicar sus planes.
Sus despertares tardíos. Por ocupar su tiempo en soñar.
Su gula de vida.
Su adicción al móvil. Y a las botellas pequeñas de agua sin gas.
Las duchas a las cinco de la madrugada. A pesar de su poca fe en el agua caliente.
Sus extremos de carácter. La mala ostia que escondía bajo esa serenidad. Y con la que tú no temerías encontrarte.
Su dificultad para pelar una zanahoria sin pelador.
Y ese tic en el brazo, como un leve aleteo. Cuando no se sentía lo suficientemente cómodo.

Aunque TODO pueda ser mentira.

No conociste tanto como te hubiera gustado.
Y a la vez, sólo te queda esperar.
Que de ti, también conozca un poco de todo lo que, torpemente, querías mostrarle.
Y que entre tanto ruido, supiera reconocer aquello
que era(s) verdad.

Aviso a lectores:
No las busquen. Las personas, a las que el texto hace referencia, no existen.
Esto no es un relato sobre la amistad ni el enamoramiento.
Ni las relaciones.
Es sólo el resultado de una imaginación inquieta tomando demasiada cafeína.

lunes, 16 de febrero de 2015

Mensaje 55

Todos morimos.
Lentamente.
En cada segundo que pasa, estamos muriendo un poco.
Lo que ocurre, es que hay segundos en los que morimos el equivalente a diez.
A días. A semanas.
Y en sólo un segundo, podemos perder años de vida.

¿Qué puede suceder en un segundo, que sea tan importante?
Una mirada.
La ausencia de una mirada.
Un comentario.
Un tono.
Una desconexión de cables.
Un empujón.
Un sí.
Un no.
Y el peor de todos: un tal vez.

En un segundo, todo cambia.
Y te quedas con los recuerdos y con los secretos. Que mantendrás unos días en tu mente. Para luego encerrarlos en un cofre mugriento. A metros de profundidad.
Junto con la pregunta: "¿Qué hubiera pasado si...?"

En realidad, cuando un avión se estrella antes de despegar. Debe ser una mierda de avión.
Así que no deberíamos arrepentirnos de habernos bajado. Y no deberíamos gastar tiempo, en pensar cómo lo podríamos haber mejorado.
Sólo podríamos arrepentirnos de habernos subido en algún momento.
Aunque quizás, las cosas estén bien así. Justo como están.

Seguramente, sí.
Te quedarás minutos con la mirada perdida. Intentando justificar lo injustificable. E inventando una historia paralela en tu cabeza. Dónde el malo no es tan malo. Y dónde no existen buenos. Porque "tú lo conoces, y sabes que es mucho mejor que todo eso".
- Parece un estúpido y un chulo insensible. Pero no lo es. Yo creo que tiene una especie de máscara.
- Sí. Yo conocí a uno de esos. Era un buen tío bajo una máscara de capullo. Un día se le cayó la máscara, y resultó ser...
...un capullo.-

Inventarás todo tipo de trampas en tu mente. Pero no servirán de nada.
Porque el tiempo se habrá congelado.
Justo como en "Big Fish". Pero al revés.

El consejo que nadie me ha pedido, y que no vas a leer es,
que eres enorme por tu capacidad de lucha. Sigue luchando. Siempre.
Pero, hay veces, que tienes tanta (presión) pasión por ser el mejor. Que olvidas que ya lo eres. Sólo respirando, ya lo eres. Y consigues estropearlo.
Lo entiendo. Y lo siento.
Pero mi comprensión no se vende a cualquier precio.

Te echaré de menos. Sinceramente.
No es que fueras el niño inteligente de mi clase. Más bien, tu magia fue, que eras uno de esos niños que se dan por perdidos. Y tú solito te encargaste de demostrar que quizás no debí hacerlo. Fue una evolución lo suficientemente importante como para considerarlo casi una victoria.
Y lo habría sido. De no ser porque el telón se cerró antes de hora.
Y sin avisar.

Sí. Por tus victorias reales, sí me alegro. Sinceramente.
Sabía que iba a ser así.
Hoy sé lo suficiente como para estar segura, que fueron merecidas.
Ahora piensa bien, cual quieres que sea la siguiente.

Yo seguiré divagando un tiempo. Sin mucho más pensamiento en la cabeza, que el siguiente:
Sabes que estás jodida, cuando miras a los ojos a una persona con alzheimer y sientes envidia.
Porque ella sea capaz de olvidar aquello que dolió. Y tú no.

Basado en hechos reales. (Sí...emm...esto...le pasó a una amiga...)
Y escrito "y relativamente exagerado" con el modo repeat de la canción:
Eyes on fire de Blue Foundation.

domingo, 8 de febrero de 2015

Mensaje 54

¿Sabes esa sensación de pensar que conoces a alguien, y de repente, darte cuenta que no?
Contigo me pasó todo lo contrario.

Me vacilaste.
Te ignoré.
Me buscaste.
Te ignoré más.
Te detesté.
Te odié.
Jugaste.
Te calibré.
Te dudé.
Te volví a odiar.
Te distancié.
Te reanudé.
Te miré.
Te temí.
Me sorprendí.
Me contuve.
Me odié.
Me desaté.
Me até más fuerte.
Me escapé.
Te mostraste.
Te ví.
Te sentí.
Lo sentí.
Me castigué.
Me perdoné.
Te castigué.
Aún no te perdoné.
Me convencí.
Me perdí.
Te giraste.
Me perdiste.
Y mirando atrás, sé que algún momento del camino, me decepcionaste.

Ya no lo aguanto más.
Es como si, continuamente, te vomitaran en la boca. Y tuvieras que tragarte ese vómito.
Una imagen asquerosa. Lo sé.
Pero no tienes ni idea de las atrocidades, que tuve que aguantar en el pasado.
De esas que generan un insomnio duradero y arrollador.

Y sí. Hubo un tiempo en el que pensé, que eso sólo lo arreglabas tú. Cantándome una nana en tanga.
Pero el tiempo pasó. Y ni nana. Ni tanga.

Estamos yendo muy lejos con esta mentira.
Y temo mucho, no encontrar el camino para volver.

Ya lo ves. Yo que me enorgullecía de saber calar a la gente.
He llegado a detestarme por todas las palabras que no dijiste.
Esas que siempre quise escuchar.

Cómo echaré de menos la violencia de tu mirada.
Y la agresividad con la que desnudabas mis ideas.
En silencio.

Y ante tu silencio. Hablo yo.
-Amor. Amante.
Mírame o ignórame.
Yo renuncio.
Te libero.-

Porque es muy fácil estar a la altura de las expectativas. Tres horas cada dos meses.
Y sé que necesitas saber, que creo que yo habría sido capaz.
Que el único motivo, por el que mi voz de gallina lograría no desafinar, habría sido
en-cantarte todas las mañanas.

No me gusta nada, usar la palabra que voy a usar.
La reservaba para una situación que hiciera honor a su significado.
Y te odio por haberme obligado a desempolvarla.
Pero la verdad, es una y única:
Eres imposible.

Tú ganas.
Escueto y directo:
Adiós. Con ese espíritu masoquista, de entender que
he vendido mi alma al diablo,
y no me arrepiento.

P.D.:
No te sientas aludido. Yo nunca estuve enamorada de ti.

jueves, 22 de enero de 2015

Mensaje 53

Enamorarte. Enamorirte.
¿No te pasa, que hay días en los que parece que estás escurriendo un trapo seco?
Y cuando digo trapo, quiero decir cerebro.
Dispararse en la cabeza debe ser un momento.
Pam. Y listo.
Como hacerse un piercing. Pero a lo bestia.
Y con una ventaja: Te ahorras el engorro de las curas posteriores.

Ya lo ves. Me estoy idiotizando involuntariamente.
Por favor, no molestes.
Hace semanas que mantengo conversaciones dormida. Conmigo misma. Sobre mí misma.
Estoy enloqueciendo voluntariamente.
Por favor. 
No molestes.

Me he dado cuenta, que mi cerebro olvida datos. Escenas. Números de teléfono. Miradas.
Todo aquello que cree, que sería tan doloroso que me impediría seguir desvariando.
Supongo que mi mente, me quiere tanto como para crear un inquebrantable mecanismo de defensa.
Una muralla que bloquee. Que la locura acumulada tras tantos años de sudor y lágrimas, no pueda escapar al exterior en cuestión de segundos.

Eso sería una pérdida irreemplazable. Aunque.
Aunque hay pensamientos metafísicos que no echaría de menos.
Exacto. Lo habéis adivinado.
Amoroptimismo.

Porque quizás.
Quizás simplemente no existe alguien para ti.
Quizás la apisonadora que sientes en el pecho, cuando conoces quienquieraquesea. Se ha declarado en huelga.
Incluso, puede que el sentimiento no dependa del alguien. Sino del ecosistema de tu cerebro en ese momento.

Quizás, en el minuto adecuado, hasta podrías enamorarte de una foca monje.
Y quizás, el concepto de amor fue creado por una especie camuflada entre nosotras. Más inteligente que nosotros. Para dominarnos, distraernos y alejarnos de lo que realmente importa.
Similar a la estrategia que muchos burócratas usan hoy en día. Pero mejor.
A su lado, la hipocresía del sistema financiero, la política, la Casa Real y las famacéuticas...son cosa de niñas.

Lo dicho.
Quizás no existe nadie para ti.
Y está bien así.
Debería estar bien así.

Asumo la idea.
Intento controlarme.
Pero ya noto como sube el humo por mis pies. Hacia mi cabeza.
Y me crece una cola de diablo.

¿A quién quiero engañar?
No puedes ser un puto héroe, si no te llegan las medias a la cintura.
De pronto, imagino que tengo más confianza de la que estoy mostrando.

Los curiosos se amontonan y gritan:
Es ella, la muchacha sin corazón que se atrevió a amar. 

Intuyo los flashes de los más osados. Abro la boca y suelto un murmullo - Fotos no, por favor.- Parece que no me oyen. No les culpo. Y es que, mi belleza natural y mi fotogenia forman un tándem perfecto...para cualquier ciego.
- ¡Detenedla! ¡Es un suicidio! ¡No va a lograrlo!

Las voces se hacen lejanas entre los rostros borrosos.
Recuerdo: No puedes tener miedo a las alturas si quieres volar.
- ¡Soltadme! - Te busco alrededor.

¿Dónde estás, amor? No pienso irme sin ti.

miércoles, 7 de enero de 2015

Mensaje 52

Los cambios pueden volverte tan loca, que hasta puedes llegar a parecer cuerda.
Y no hablo de los grandes cambios.
No hablo de esos cambios que llegan como un tornado. Que te preparan para el zarandeo que van a ocasionar en tu vida.
Que te elevan. O te apuñalan.
Pero de frente.

Hablo de los cambios pequeños. Insignificantes. Casi inidentificables.
Que no sabes dónde te van a llevar.
De esos que parecen inocuos. Que vienen a escondidas.
Traicioneros.

Y un día te despiertas. Consciente del hastío que provoca, el cauce lento de los acontecimientos vitales. Esperando una explosión que parece imposible.
Como en una sala de espera. Dónde la visión del reloj, parece la de una vela al fuego.
Suplicando.
Deseando que vuelvan aquellos grandes cambios.
Los que te ponen al borde del abismo.
Esos que te enfrentan contigo misma.
Hacen que sientas el pulso. Latiendo fuerte e incesante, a un lado de tu cuello.

¿Cómo puede alguien estar tan desequilibrada y aguantarse de pie?
Culpable por ser demasiado intrépida.
La temeraria que busca el riesgo. El reto.

Ese reto que te obliga a decidir. Ahora mismo.
A no posponer el momento de empezar a vivir.
Que te obliga a actuar ya.

Te encaras aunque intenten hundirte. Como una serpiente acorralada, que guarda su mejor truco para el acto final.
Y, sin decírlo. Secretamente lo sabes.
Adoras el límite.
Porque puede disipar cualquier duda: sigues viva.

Empieza la función, y frente a ti, te hablan.
Con prepotencia.
-Tienes mala cara.

Y tú, levantas la mirada. Por encima de tus labios rojos.
Con la seguridad de la que lleva razón.
- Los malos, son tus ojos.

Tomas aire. Sonríes. Y piensas que,
nunca un imposible fue tan posible.