jueves, 26 de junio de 2014

Mensaje 46

Imagina que tienes un jardín.
Y en ese jardín, un antiguo sauce llorón.
Un día te despiertas. Miras hacia ese árbol.
Y en un segundo, olvidas la razón por la que está ahí.

Pasan los días.
Y no puedes dejar de pensar que en vez de un árbol,
lo único que tienes, es un inmenso error.
Un error que se mete bajo tu piel.
Y te corroe. Te corrompe.

Te hundes pensando en esas malditas raíces.
Ese maldito tronco.
Esas malditas hojas.
De un día para otro, tu complejo sistema nervioso entra en una gran revolución.
Y bloquea cualquier pensamiento que no sea un hacha.
O una sierra mecánica.

Puede parecer una locura.
Cuando estás bajo mínimos.
Cuando te cuesta levantarte por las mañanas.
Cuando no encuentras el sentido, a la palabra sentido.
Puede parecer un ensañamiento, destrozar aún más tu vida.

Hablo de aniquilar cualquier pequeño detalle.
De suprimir el más mínimo intento.
Hasta puntos insospechados.
Disfrutando tu propio autosabotaje.

Improvisar.
Despedirte de tu trabajo.
O no presentarte al día siguiente.
Vender tu casa.
Dejarlo todo.
Quedarte sin nada.
Y no pensar.

Puede parecer una locura.
Pero como pasa hasta en las mejores tierras.
Debes aniquilar cualquier mínima sospecha enraizada.
Dejar oxigenar el terreno.
Sentirlo árido.
Desierto.
Muerto.

Sólo así, podrán volver los colores.
Sólo así...
florecerá de nuevo.

martes, 17 de junio de 2014

Mensaje 45

Si me preguntaran, cuál creo que es una de las mayores enfermedades de nuestro tiempo, no tendría que pensármelo demasiado.
Respondería, sin pestañear, que es el llamado Síndrome del
decimos ser...pero no somos

Supongo que podría ser algo que viene generado por la constante frustración de no ser perfectos.
Y debemos ser como nos han dicho que seamos.
Porque han perfeccionado tantas personas, para ser usadas como referencia...
...que nos lanzamos al vacío de la imitación, sin leer la letra pequeña:
ese aviso al final del papel, que nos advierte que, cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.
Pero nos da igual. Fingimos no haberlo leído. Nos lanzamos. Con todas las consecuencias.
Y así, degeneramos irremediablemente, hacia la mentira.

Si. Es obvio.
Echa una ojeada. Y verás.
La verdad, es que hay mucha falsedad.
Muchas máscaras.
Muchas mentiras.

Miro alrededor y veo incongruencias - hipocresía- en cada rincón.
Veo gente que generaliza el uso de la palabra deportividad, para referirse a una actuación correcta y educada
pero luego, veo la misma gente creando peleas en la calle, a causa de un partido de ese deporte llamado fútbol.
Veo curas que dicen defender los derechos y la felicidad de las personas
pero que condenan a las mujeres que luchan por su derecho al aborto.
Veo policías que dicen llevar con honor, el uniforme de la protección al pueblo
pero luego cargan contra los que luchan por y para el pueblo, siguiendo órdenes de los que, van en contra del pueblo.
Veo políticos subidos en una tarima, micrófono en mano. Como si fueran el mismísimo Mesías. Defendiendo la vida digna para todos los ciudadanos
pero a la hora de la verdad, están mirando hacia otro lado. Demasiado ocupados intercambiando nuestros supuestos sueldos, en sobres con ribete dorado. Como si fueran los cromos, que les faltan para completar su álbum.
Veo a chicas que se manifiestan en contra del sexismo. Tan modernas nosotras. Tan revolucionarias
y por la noche, no dormimos pensando en todos los defectos físicos que deberíamos corregir de nuestros cuerpos, para ser queridas por nuestro príncipe azul.

Y sobretodo, me duele ver como las personas creemos ser las únicas en el planeta. Como si no tuviéramos suficiente con herirnos, degradarnos y matarnos unos a otros. Herimos, degradamos y matamos a los demás seres, con quienes compartimos territorio.
No sólo eso. Sino que, en la mayoría de casos, ni los percibimos como seres.
Sino, como mercancía.
Me duele ver como estamos programados para pensar que podemos saciar nuestra "gula de", sea cual sea el coste.
Y me arde el estómago.

Me estoy refiriendo a esas joyas que se encuentran al margen de nuestros juegos de rol.
De esas naciones diferentes a la nuestra.
Y que tan perjudicadas se han visto a lo largo de los tiempos.
Por nuestra culpa.

Pero, no dramaticemos. Son sólo animales.
No sienten como nosotros. No son iguales que nosotras.

Aunque lo cierto es, que hay mucha discriminación en el asunto.
Porque, ni por esas. Tampoco solemos clasificar a todos los animales por igual.
Sino por la utilidad que nos proporcionan.
¿No crees?

Imaginemos.
Vamos paseando tranquilamente por la calle, y vemos a alguien dándole una paliza a otra persona.
Dime, ¿cómo reaccionaríamos?
Casi seguro que nos escandalizaríamos. Sentiríamos miedo.
Intentaríamos impedirlo. Llamaríamos a la policía.

Ahora. Imagina.
Vamos paseando tranquilamente por un parque, y vemos a alguien pegando brutalmente a un perro con un palo.
¿Cómo reaccionaríamos?
Probablemente, nos escandalicemos. Puede que intentemos impedirlo, mientras juzgamos negativamente a esa persona.
¿Cómo puede alguien tratar así de mal a un pobre animal inocente? Con la compañía que nos hace. Con lo buenos que son con nosotros. 
Menudo desalmado.
Quizás, en un arranque de ira, incluso llamemos a la policía.

Una vez más. Imaginemos.
Estamos viendo la televisión, y muestran como un torero clava las banderillas a un toro.
¿Cuál sería nuestra reacción?
En la mayoría de los casos, sentiríamos frustración. Nos preguntaríamos cómo puede alguien de nuestra especie, ser tan cruel.
Nos avergonzaríamos.
Soltaríamos algún que otro insulto, entre mordisco y mordisco a nuestro filete de ternera.

Y ya. Por último. Imagina.
Vamos paseando tranquilamente por una granja, y vemos a alguien cortando el cuello a un cerdo.
¿Cómo reaccionaríamos?


Excusas:
Cadena alimenticia.
- Aunque granjas y criadores, estén fuera del círculo natural. Sean artificiales. Y por tanto, no puedan entrar dentro de esa cadena, detrás de la que nos resguardamos -
Excusas:
Un animal es sólo un animal. No siente como un humano. 
- Aunque la biología y la anatomía, nos enseñen que aunque ellos, no puedan resolver un problema de física -yo tampoco puedo- si comparten nuestro deseo de vida y evitación del dolor -
Y más excusas.


Cualquier cosa para justificar nuestra crueldad.
Nuestra hipocresía.
Cualquier cosa para no admitir
Si. Mi egocentrismo me lleva al punto de herir y matar a un animal, por el simple placer de su sabor. 
Pero no quiero saber que puedo sobrevivir sin comerlos. 
No quiero saber que hay alternativas.
Y sobretodo, no quiero saber ni ver mucho del proceso de matanza.
No vayas a fastidiarme la cena.

Cualquier cosa para evitar la realidad.
Porque sino, deberíamos aceptar nuestra falsedad.
Y ya no podríamos decir ser, porque sería demasiado evidente, que no somos.

sábado, 7 de junio de 2014

Mensaje 44

Otra vez viernes. ¡Qué rápido pasa la semana!
Tan rápido que, no has tenido tiempo de vivirla.
Y recuerdas una cosa: no va a volver.

Un día te levantas y sin saber muy bien el porqué, te dices a ti misma
Me voy.

Y lo haces.
Compras un billete hacia un país lejano y desconocido.
Te subes al avión.
Y desapareces.
Semanas. Meses.

Cuando vuelves, eres una persona muy diferente a la que se fue.
Traes nuevas ideas. Nuevas reflexiones.
Otras sensaciones.
Y vienes decidida a cambiarlo todo.

Entonces chocas con la realidad.
Y alguien a quién tu no has preguntado, te lo cuenta.
Al volver de un viaje largo, se recomienda no hacer cambios vitales importantes.

¿Podría contarme alguien, por qué?
¿Es quizás, porque te sientes poderosa?
...porque has visto una nueva forma de vida que te gusta más?
...porque te has dado cuenta que lo que llevabas haciendo hasta ahora, no era vivir?
...porque los de arriba perderían una de las marionetas, que trabajan por el sistema que les permite comprar vendas a granel?
(Si. Esas vendas que llevamos. Tú, yo, nosotrxs. En los ojos).

Ellos dicen...
Sociedad, siéntete libre.
-Pero no os salgáis de estas líneas que hemos pintado aquí en el suelo.-

Efectivamente. Es otro de los mandamientos heredados, invisibles y no replanteables de esta sociedad:
"Si sale usted de esta la jaula que hemos creado expresamente para su buen funcionamiento. Y respira aire libre. Y se siente capaz de todo, al regresar. Por favor, no tome decisiones importantes hasta volver a sentirse enjaulada, acorralada y anestesiada."
(Evitamos así, la posibilidad que se descubra el pastel. Y se nos acabe el chollo. Perdone las molestias).

Así que ahí estás tú.
Sintiéndote la única persona con capacidad de ver, en un mundo de ciegos.
Entre consejos y sugerencias para ayudar a adaptarte a la rutina, lo más pronto posible.

Mientras los escuchas, piensas que nunca estuviste tan convencida, que desaparecer fue la mejor decisión que tomaste.
Y que el error, lo cometiste al volver.