jueves, 17 de abril de 2014

Mensaje 43

Ya lo sé. Yo siempre lo supe.
Por eso enloquecí.
Nunca he notado los barrotes sobre mi piel.
Ni siquiera los he visto.
Pero siempre he sabido que me encuentro en una jaula.
Que todas estamos ahí.

Y no es fácil darse cuenta.
No todo el mundo lo averigua.
Ya lo ves. Eres un pequeño pajarillo en una jaula.
Una jaula grande. Si. Pero, una jaula al fin y al cabo.
Eso es lo peligroso. Que al no notar sus barrotes hiriéndote la piel, no crees estar presa.
Pero lo estás.
Crees que el constante y repetitivo salto que te puedes permitir hacer, de barra a barra, es lo máximo que puedes hacer.
Tus abuelos así lo hacían. Tus padres así lo hacían.
Y desde que tienes uso de razón, así lo has hecho tú.
Nunca pensaste que, con esas alas, puedes explorar mundo inexplorado.
Puedes sobrevolar desde valles helados hasta calurosos desiertos.
Nunca nadie te lo enseñó.
Sólo te decían que saltaras.
Y saltaras.
Y saltaras.
Como si eso fuera volar.

Aprendimos a colgar cosas entre los barrotes de nuestras jaulas.
Un gran coche.
Unas caras vacaciones en el Caribe.
Unos dientes blanqueados bajo una falsa sonrisa.
Muchos trajes y corbatas.
Vestidos caros.
Varios títulos.
Prestigiosos trabajos.
Rutinas doradas.
Y orgullosa seguridad con cuerpos perfectamente operados, plastificados y rellenados con altas dosis de inseguridad.

- Mira, ¿ves cuántas cosas tengo? - Muestras orgullosa al vecino.
- Y, ¿detrás de todas esas cosas que hay?

No lo sabemos. Nos han educado para que tampoco nos importe.

sábado, 5 de abril de 2014

Mensaje 42

Queridos complejos,
Echo de menos, aquellas tardes en las que nos sentábamos a tomar café. Y charlábamos.
Vosotros os reíais de la espuma que me dibujaba un gracioso bigote.
Y yo os divertía alargando un poco más la broma.
Me recordabais la importancia de ser única y especial. Cuando al probarme esos vaqueros, no me quedaban igual que a la chica del anuncio.
Y os adoraba por ello.

La verdad, es que ya no os reconozco.
Sé que nos han transformado, todos esos malos momentos que hemos pasado.
Sé que la sociedad, nos ha presionado para que nuestra relación se oscureciera.
Y a menudo, pienso que deberíamos poner distancia de por medio.
Pero siempre me dio pena, tirar una relación de tantos años a la basura.

Así que he decidido ser fuerte.
Y cuando me preguntáis,
porqué me resisto a centrar mis esfuerzos en ser como todas esas famosas. De físico "perfecto".
Me encaro a vosotros. Y no. Yo no os respondo.
Vosotros me señaláis, con vuestro dedo acusatorio.
Casi avergonzados de mi rebeldía.

Y es entonces, cuando os lo repito. Una y mil veces.
Que la única persona, a la que voy a intentar parecerme, es a mi misma.
Pero tampoco demasiado.