lunes, 29 de diciembre de 2014

Mensaje 51

Vaya por delante, que tengo un mal día.
Horrible.
Sin embargo, nadie lo diría.

Cuando tengo un día como éste, mi cerebro y mi cuerpo se separan.
Cada uno por un camino especialmente trazado. Adornado. Equidistante.

Hace unas horas. Me hicieron pensar.
Fue un comentario sin importancia. Pero quedó clavado en mi frente, sin apenas avisar.
Fue creciendo hasta darme cuenta. Que era una especie_de_pensamiento invasor. Como la cotorra.

Por supuesto. Las especies invasoras, comportan graves problemas en cualquier ecosistema mental.
Ecológica_mente:
La pérdida de diversidad autóctona de pensamiento, la extinción de ideas preconcebidas y la degradación de los hábitats cerebrales invadidos.
Económica_mente:
Las plagas tienen efectos directos sobre los presupuestos para las actividades vitales. Y conllevan grandes inversiones en la erradicación del virus emocional asociado.

Cierto.
Te prometí que no cruzaría esta línea. Pre_pintada. Pre_parada.
Jamás.
No he estado más segura de algo, en toda mi vida.

Pero...
Pero supongamos.

Sólo supongamos.
Que no quiero verte nunca más.
Que quiero verte cada día.
Supongamos que por fin, te medio_creo. Te creo a medias. Te veo mediocre.
Pero ya no te detesto tanto.
Supongamos que hago casi_lo_contrario de lo que quisiera. Que no puedo evitarlo. Exhausta de lucha; el miedo a soltarme y no poder mirarme al espejo, es demasiado grande.
Supongamos que he visto el muro. Y trepé por él.
Sin permiso. Sólo para ratificar, la imagen contra_ideal que tenía de ti. Mi contrariedad a la imagen ideal. Mi ideal contrario a la imagen.
Y lo siento.
Lo que ví_sentí, me fascinó.
Supongamos que cada luna llena, te echo de menos.
A ti. Pero sobretodo, a tus aullidos.

Y.
Voy a odiarme mucho.
Supongamos que;
Te hice una promesa. Que no voy a poder cumplir.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Mensaje 50

Ella siempre lo contó como si no le importara.
- No estoy enamorada. - Repetía, una y otra vez. - Lo que pasa, es que entre nube y nube, me arreé una hostia de cuidado.
Pero en el viaje, he aprendido algunas cosas que puedo compartir contigo:

Uno: Mis principios pueden más que mi comodidad.
Dos: Una mandarina nunca será una naranja. Por mucho tiempo extra que le des para crecer.
Tres: Al preguntar por algo, ya estás cambiando la respuesta. Tanto si es para bien, como si es para mal.
Cuatro: El arte y los cronómetros son incompatibles. Casi como tú y como yo.
Cinco: Cuando te lo propones, me sacas tanto de quicio, que podría matarte lentamente sólo con una aguja de coser. Y no lo hago, porque te echaría de menos.
Seis: Los tríos suelen ser mala idea. Sobretodo, si el tercer elemento es el miedo.
Siete: Si dices NO, entenderán NO. Aún no he conocido a nadie que pueda leer tu mente. Que sepa, que estás diciendo lo contrario de lo que sientes. Porque estás acojonada.
Ocho: Es difícil vencer a la que nunca se da por vencida.
Nueve: El tiempo no parará por ti. Estar perdida, también es un camino.
Diez: Enamorarte de alguien, sin ser capaz de decírselo (ni de decírtelo a ti misma), es como tomarte un buen vino en vasos de papel.

Efectivamente, ella era una buena teórica. De las que se precipitan: sólo mentalmente.
Y hablaba usando metáforas. Dando por hecho que ibas a entenderla.

Pasó mucho tiempo, soñando con hacer las cosas. Sin el valor para hacerlas.
Encarcelada. En una cobardía plantada por su padre. Y regada por su madre. Con un número intelectual perfecto para sus calcetines desconjuntados.
Incomprendida por todos. Y por ella misma.

Aprendió mucho. Tal vez, demasiado.
Hoy en día. Ese cautiverio, es el aval a sus consejos.

Cuentan las malas lenguas, que todo empezó porque tuvo un sueño. En el que podía iluminar la oscuridad.
Y que, como las locas. Se lo creyó.

Podrán tacharla de muchas cosas, pero nunca de abandonar una idea en la que cree.
La cobijó bajo las sábanas.
Como si se tratara de una mariposa y su crisálida. Que cada noche, también sufría una transformación.
E irremediablemente, sus alas crecieron siempre un poquito más.

Durante años. Crímenes cometidos.
Bajo la irresponsabilidad de ser ella misma, en un mundo de títeres.
Miraran dónde miraran. Siempre era la culpable.
Porque había visto el telón que rodeaba el mundo. Y no encontraba excusa para defender, su rechazo a actuar.

A escondidas, a veces yo la observaba. Y el panorama en general, me daba lástima.
Otras veces, he creído que tiene un secreto tan poderoso en su interior, que sentía envidia.
Aquella envidia de pensar que bajo su mirada. Tan cansada como sobrada. Esconde una fortaleza que pocos conocen.

Sólo con mirarla, me enseñó algo:
Un día, inexplicablemente, todo empieza a encajar sin mover un dedo.
Y entiendes que, al fin y al cabo, puede que sí exista el destino.

P.D.:
Las letras de este escrito buscaron el amor. Pero no lo encontraron.
Ya desahuciadas y con pocas esperanzas, (quizás porque salían de mi boca), se imantaron formando palabras.
Y las palabras, intentaron dar sentido a esto que siempre quise, pero nunca atiné a decir.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Mensaje 49

Hay personas que son como las matrioskas.
Me refiero a esas muñecas rusas multicolores, que pueden abrirse y albergan en su interior otra muñeca más pequeña, y otra, y otra, y otra...

Lo que sucede con estas personas, es que cuando crees haberlo visto todo, de pronto se abre una brecha que te muestra un submundo más profundo, más rico y más sincero.
Se convierte pues, en una búsqueda del tesoro a pequeña escala. Pero con una recompensa mucho más importante.
Porque aunque a veces, te encuentres luz y oscuridad en porcentajes variables, una cosa es segura: te estás acercando cada vez más a la verdad.

El problema de las matrioskas, es que si no se abren nunca, para quién está dentro puede convertirse en un hermético autodevorador.

Sí.
Ella era una de aquellas personas.
Corrientemente inimitable. Sincericida.
Con pocas virtudes y muchos defectos.
Tenía aquella exasperante manía de autoprotegerse en exceso. Sólo por si acaso.
Y si te acercabas demasiado, te miraba con odio.
Como celosa de su amor. De su intimidad.
Con el miedo y las ganas, que con una mirada fueras capaz de leerla.
Y te habla con palabras que sientes escuchar por primera vez. Dónde los piropos se convierten en insultos. Y las carícias, en tortazos.

Una cosa está clara: el masoquismo emocinal nunca fue un enigma para ella. Siempre lo usaba como balanza de su fortaleza.
Como si aguantar sin pestañear, fuera parte de su identidad.

Sin embargo, ella sabe que esas muñecas están hechas para abrirse. Para descubrirse. Para disfrutarlas. Para guardar nuevos tesoros en su interior.
Sabe que algún dia, alguien encontrará la combinación correcta.
Conocerán sus detalles.
Y no habrá resistencia.

Es sólo, que nadie lo ha hecho hasta ahora.
Pero, no es nuevo.
Ése es el precio que pagan, aquellas a las que el traje de mosquita muerta les queda pequeño.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Mensaje 48

Con fecha de hoy.
A falta de cuatro minutos para la medianoche. Cuchillo en mano. Atravesaré mi pecho.
Y no es necesario saber de anatomía para acertar, cuando el dolor se muestra con tanta exactitud.

Esta mañana intenté meterte en el cajón de los amigos distantes. Pero no cabías.
Tú me lo pediste.
Porque, intenté verte sin mirarte.
Y así me fue.

Porque, todas las historias se repiten, cuando el reparto es el mismo.
Malditos peros. Maldito miedo. Maldito Disney.

Cierto. Mi culpa.
Cuando, controlando, me dije: "Pararás mientras puedas."
Aún no he aprendido, que a las locas no se les puede hacer caso.
Pero, ¡qué cojones!
Si no me das locura con la que lidiar. Ni puedes lidiar con la mía. Tampoco te mereces lidiar conmigo.
Porque, ¿qué tiene de loco, que mientras esté pasando una desgracia, pueda sonreír si pienso en ti?
Tú siempre lo supiste:
Una vida de ir tirando, no me vale la pena.

Debo reconocer, que en tu engaño, casi lo lograste.
Y es que, en nuestras noches de charlas y silencios explosivos. La palabra felicidad, no me resultaba tan extraña.
Eras, casi como el mejor peor alucinógeno.

Pero, si algo tiene que quedarte claro...
...es que, de las cosas buenas que saqué de nuestra efímera relación, tú no fuiste una.
Y me dejaste tan inquieta, que siento que voy a morir sin saber por qué.

Esta noche, cuchillo en mano. Atravesaré mi pecho: tu hogar.
Por la presente, te invito a tu propio asesinato.
Que tendrá lugar, Dios mediante, a cuatro minutos de la medianoche.
Se ruega puntualidad.


martes, 2 de septiembre de 2014

Mensaje 47

Pues bien. Ahí estaba yo.
Sentada en el asiento del copiloto. Yendo hacia casa, después de una desesperante ruptura.
Fue entonces cuando, uno tras otro, los errores del pasado se presentaron frente a mis ojos.
Humillándome.
Echándome en cara lo poco que había aprendido en los últimos años.

¡Qué maldito dolor mortal tan maravilloso!
Saber que nunca más volveremos a describir juntos los colores.
No volver a escuchar jamás, como le quitabas la magia a un "te amo", explicándome lo que significa.
No sufrir más ante tu concepto de lucha. Tan ridículamente opuesto al mío.
Sin la obligación de intentar descifrar tus jeroglíficos. Como arrojados a conciencia para desquiciarme.
Como si ese fuera tu único objetivo: ponerme a prueba.
Divirtiéndote.
Desgarrándome.
Aprovechándote, a sabiendas, de mi espíritu guerrero.
Absorbiendo completamente mi energía.
Con la seguridad, de mi seguridad. De que no iba a soltarte.
Apostándote mi alma cada noche, por ver si aguantaría un día más.

He pasado meses.
He desperdiciado meses replantando los brotes de ese árbol, que te empeñaste en talar. Casi al minuto de crearlo.
Reorganizando el caos que desprendías a tu paso.
Levantándote del hoyo que tú solo cavaste.

Pero ese día, por fin oí el susurro.
Siguiente parada: El infierno.

Y lo único que acerté a gritar fue:
¡Árbol va!

Nuestra relación era tan gélida, que hasta hicimos que los termómetros bajaran en ese agosto de 2014.
Tus sombras me pudieron. Saboreé tu odio.
Y sólo alguien que te quiera lo suficiente, debería poder hacerte el amor como si te odiase.

jueves, 26 de junio de 2014

Mensaje 46

Imagina que tienes un jardín.
Y en ese jardín, un antiguo sauce llorón.
Un día te despiertas. Miras hacia ese árbol.
Y en un segundo, olvidas la razón por la que está ahí.

Pasan los días.
Y no puedes dejar de pensar que en vez de un árbol,
lo único que tienes, es un inmenso error.
Un error que se mete bajo tu piel.
Y te corroe. Te corrompe.

Te hundes pensando en esas malditas raíces.
Ese maldito tronco.
Esas malditas hojas.
De un día para otro, tu complejo sistema nervioso entra en una gran revolución.
Y bloquea cualquier pensamiento que no sea un hacha.
O una sierra mecánica.

Puede parecer una locura.
Cuando estás bajo mínimos.
Cuando te cuesta levantarte por las mañanas.
Cuando no encuentras el sentido, a la palabra sentido.
Puede parecer un ensañamiento, destrozar aún más tu vida.

Hablo de aniquilar cualquier pequeño detalle.
De suprimir el más mínimo intento.
Hasta puntos insospechados.
Disfrutando tu propio autosabotaje.

Improvisar.
Despedirte de tu trabajo.
O no presentarte al día siguiente.
Vender tu casa.
Dejarlo todo.
Quedarte sin nada.
Y no pensar.

Puede parecer una locura.
Pero como pasa hasta en las mejores tierras.
Debes aniquilar cualquier mínima sospecha enraizada.
Dejar oxigenar el terreno.
Sentirlo árido.
Desierto.
Muerto.

Sólo así, podrán volver los colores.
Sólo así...
florecerá de nuevo.

martes, 17 de junio de 2014

Mensaje 45

Si me preguntaran, cuál creo que es una de las mayores enfermedades de nuestro tiempo, no tendría que pensármelo demasiado.
Respondería, sin pestañear, que es el llamado Síndrome del
decimos ser...pero no somos

Supongo que podría ser algo que viene generado por la constante frustración de no ser perfectos.
Y debemos ser como nos han dicho que seamos.
Porque han perfeccionado tantas personas, para ser usadas como referencia...
...que nos lanzamos al vacío de la imitación, sin leer la letra pequeña:
ese aviso al final del papel, que nos advierte que, cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.
Pero nos da igual. Fingimos no haberlo leído. Nos lanzamos. Con todas las consecuencias.
Y así, degeneramos irremediablemente, hacia la mentira.

Si. Es obvio.
Echa una ojeada. Y verás.
La verdad, es que hay mucha falsedad.
Muchas máscaras.
Muchas mentiras.

Miro alrededor y veo incongruencias - hipocresía- en cada rincón.
Veo gente que generaliza el uso de la palabra deportividad, para referirse a una actuación correcta y educada
pero luego, veo la misma gente creando peleas en la calle, a causa de un partido de ese deporte llamado fútbol.
Veo curas que dicen defender los derechos y la felicidad de las personas
pero que condenan a las mujeres que luchan por su derecho al aborto.
Veo policías que dicen llevar con honor, el uniforme de la protección al pueblo
pero luego cargan contra los que luchan por y para el pueblo, siguiendo órdenes de los que, van en contra del pueblo.
Veo políticos subidos en una tarima, micrófono en mano. Como si fueran el mismísimo Mesías. Defendiendo la vida digna para todos los ciudadanos
pero a la hora de la verdad, están mirando hacia otro lado. Demasiado ocupados intercambiando nuestros supuestos sueldos, en sobres con ribete dorado. Como si fueran los cromos, que les faltan para completar su álbum.
Veo a chicas que se manifiestan en contra del sexismo. Tan modernas nosotras. Tan revolucionarias
y por la noche, no dormimos pensando en todos los defectos físicos que deberíamos corregir de nuestros cuerpos, para ser queridas por nuestro príncipe azul.

Y sobretodo, me duele ver como las personas creemos ser las únicas en el planeta. Como si no tuviéramos suficiente con herirnos, degradarnos y matarnos unos a otros. Herimos, degradamos y matamos a los demás seres, con quienes compartimos territorio.
No sólo eso. Sino que, en la mayoría de casos, ni los percibimos como seres.
Sino, como mercancía.
Me duele ver como estamos programados para pensar que podemos saciar nuestra "gula de", sea cual sea el coste.
Y me arde el estómago.

Me estoy refiriendo a esas joyas que se encuentran al margen de nuestros juegos de rol.
De esas naciones diferentes a la nuestra.
Y que tan perjudicadas se han visto a lo largo de los tiempos.
Por nuestra culpa.

Pero, no dramaticemos. Son sólo animales.
No sienten como nosotros. No son iguales que nosotras.

Aunque lo cierto es, que hay mucha discriminación en el asunto.
Porque, ni por esas. Tampoco solemos clasificar a todos los animales por igual.
Sino por la utilidad que nos proporcionan.
¿No crees?

Imaginemos.
Vamos paseando tranquilamente por la calle, y vemos a alguien dándole una paliza a otra persona.
Dime, ¿cómo reaccionaríamos?
Casi seguro que nos escandalizaríamos. Sentiríamos miedo.
Intentaríamos impedirlo. Llamaríamos a la policía.

Ahora. Imagina.
Vamos paseando tranquilamente por un parque, y vemos a alguien pegando brutalmente a un perro con un palo.
¿Cómo reaccionaríamos?
Probablemente, nos escandalicemos. Puede que intentemos impedirlo, mientras juzgamos negativamente a esa persona.
¿Cómo puede alguien tratar así de mal a un pobre animal inocente? Con la compañía que nos hace. Con lo buenos que son con nosotros. 
Menudo desalmado.
Quizás, en un arranque de ira, incluso llamemos a la policía.

Una vez más. Imaginemos.
Estamos viendo la televisión, y muestran como un torero clava las banderillas a un toro.
¿Cuál sería nuestra reacción?
En la mayoría de los casos, sentiríamos frustración. Nos preguntaríamos cómo puede alguien de nuestra especie, ser tan cruel.
Nos avergonzaríamos.
Soltaríamos algún que otro insulto, entre mordisco y mordisco a nuestro filete de ternera.

Y ya. Por último. Imagina.
Vamos paseando tranquilamente por una granja, y vemos a alguien cortando el cuello a un cerdo.
¿Cómo reaccionaríamos?


Excusas:
Cadena alimenticia.
- Aunque granjas y criadores, estén fuera del círculo natural. Sean artificiales. Y por tanto, no puedan entrar dentro de esa cadena, detrás de la que nos resguardamos -
Excusas:
Un animal es sólo un animal. No siente como un humano. 
- Aunque la biología y la anatomía, nos enseñen que aunque ellos, no puedan resolver un problema de física -yo tampoco puedo- si comparten nuestro deseo de vida y evitación del dolor -
Y más excusas.


Cualquier cosa para justificar nuestra crueldad.
Nuestra hipocresía.
Cualquier cosa para no admitir
Si. Mi egocentrismo me lleva al punto de herir y matar a un animal, por el simple placer de su sabor. 
Pero no quiero saber que puedo sobrevivir sin comerlos. 
No quiero saber que hay alternativas.
Y sobretodo, no quiero saber ni ver mucho del proceso de matanza.
No vayas a fastidiarme la cena.

Cualquier cosa para evitar la realidad.
Porque sino, deberíamos aceptar nuestra falsedad.
Y ya no podríamos decir ser, porque sería demasiado evidente, que no somos.

sábado, 7 de junio de 2014

Mensaje 44

Otra vez viernes. ¡Qué rápido pasa la semana!
Tan rápido que, no has tenido tiempo de vivirla.
Y recuerdas una cosa: no va a volver.

Un día te levantas y sin saber muy bien el porqué, te dices a ti misma
Me voy.

Y lo haces.
Compras un billete hacia un país lejano y desconocido.
Te subes al avión.
Y desapareces.
Semanas. Meses.

Cuando vuelves, eres una persona muy diferente a la que se fue.
Traes nuevas ideas. Nuevas reflexiones.
Otras sensaciones.
Y vienes decidida a cambiarlo todo.

Entonces chocas con la realidad.
Y alguien a quién tu no has preguntado, te lo cuenta.
Al volver de un viaje largo, se recomienda no hacer cambios vitales importantes.

¿Podría contarme alguien, por qué?
¿Es quizás, porque te sientes poderosa?
...porque has visto una nueva forma de vida que te gusta más?
...porque te has dado cuenta que lo que llevabas haciendo hasta ahora, no era vivir?
...porque los de arriba perderían una de las marionetas, que trabajan por el sistema que les permite comprar vendas a granel?
(Si. Esas vendas que llevamos. Tú, yo, nosotrxs. En los ojos).

Ellos dicen...
Sociedad, siéntete libre.
-Pero no os salgáis de estas líneas que hemos pintado aquí en el suelo.-

Efectivamente. Es otro de los mandamientos heredados, invisibles y no replanteables de esta sociedad:
"Si sale usted de esta la jaula que hemos creado expresamente para su buen funcionamiento. Y respira aire libre. Y se siente capaz de todo, al regresar. Por favor, no tome decisiones importantes hasta volver a sentirse enjaulada, acorralada y anestesiada."
(Evitamos así, la posibilidad que se descubra el pastel. Y se nos acabe el chollo. Perdone las molestias).

Así que ahí estás tú.
Sintiéndote la única persona con capacidad de ver, en un mundo de ciegos.
Entre consejos y sugerencias para ayudar a adaptarte a la rutina, lo más pronto posible.

Mientras los escuchas, piensas que nunca estuviste tan convencida, que desaparecer fue la mejor decisión que tomaste.
Y que el error, lo cometiste al volver.

jueves, 17 de abril de 2014

Mensaje 43

Ya lo sé. Yo siempre lo supe.
Por eso enloquecí.
Nunca he notado los barrotes sobre mi piel.
Ni siquiera los he visto.
Pero siempre he sabido que me encuentro en una jaula.
Que todas estamos ahí.

Y no es fácil darse cuenta.
No todo el mundo lo averigua.
Ya lo ves. Eres un pequeño pajarillo en una jaula.
Una jaula grande. Si. Pero, una jaula al fin y al cabo.
Eso es lo peligroso. Que al no notar sus barrotes hiriéndote la piel, no crees estar presa.
Pero lo estás.
Crees que el constante y repetitivo salto que te puedes permitir hacer, de barra a barra, es lo máximo que puedes hacer.
Tus abuelos así lo hacían. Tus padres así lo hacían.
Y desde que tienes uso de razón, así lo has hecho tú.
Nunca pensaste que, con esas alas, puedes explorar mundo inexplorado.
Puedes sobrevolar desde valles helados hasta calurosos desiertos.
Nunca nadie te lo enseñó.
Sólo te decían que saltaras.
Y saltaras.
Y saltaras.
Como si eso fuera volar.

Aprendimos a colgar cosas entre los barrotes de nuestras jaulas.
Un gran coche.
Unas caras vacaciones en el Caribe.
Unos dientes blanqueados bajo una falsa sonrisa.
Muchos trajes y corbatas.
Vestidos caros.
Varios títulos.
Prestigiosos trabajos.
Rutinas doradas.
Y orgullosa seguridad con cuerpos perfectamente operados, plastificados y rellenados con altas dosis de inseguridad.

- Mira, ¿ves cuántas cosas tengo? - Muestras orgullosa al vecino.
- Y, ¿detrás de todas esas cosas que hay?

No lo sabemos. Nos han educado para que tampoco nos importe.

sábado, 5 de abril de 2014

Mensaje 42

Queridos complejos,
Echo de menos, aquellas tardes en las que nos sentábamos a tomar café. Y charlábamos.
Vosotros os reíais de la espuma que me dibujaba un gracioso bigote.
Y yo os divertía alargando un poco más la broma.
Me recordabais la importancia de ser única y especial. Cuando al probarme esos vaqueros, no me quedaban igual que a la chica del anuncio.
Y os adoraba por ello.

La verdad, es que ya no os reconozco.
Sé que nos han transformado, todos esos malos momentos que hemos pasado.
Sé que la sociedad, nos ha presionado para que nuestra relación se oscureciera.
Y a menudo, pienso que deberíamos poner distancia de por medio.
Pero siempre me dio pena, tirar una relación de tantos años a la basura.

Así que he decidido ser fuerte.
Y cuando me preguntáis,
porqué me resisto a centrar mis esfuerzos en ser como todas esas famosas. De físico "perfecto".
Me encaro a vosotros. Y no. Yo no os respondo.
Vosotros me señaláis, con vuestro dedo acusatorio.
Casi avergonzados de mi rebeldía.

Y es entonces, cuando os lo repito. Una y mil veces.
Que la única persona, a la que voy a intentar parecerme, es a mi misma.
Pero tampoco demasiado.

domingo, 16 de marzo de 2014

Mensaje 41

Me gusta estar sola.
Porque me escucho mucho mejor.
No hay interferencias.
En mi caótico y anárquico orden.
Luchando contra el oleaje. A contracorriente de mi corazón.
Ante el peligro de morir. Me siento más viva.
Ya lo sé.
Me enseñaron que las gatas tienen siete vidas. Pero ésta es mi octava.
Y en mi demente mente. Puedo llegar a la cima de tus ojos.
Dónde el sol dijo hasta.
Y la luz hizo basta.
Asomarme a tu alma.
Lanzarme al vacío.
Me arriesgo. A volar con mis alas de papel.
Pintadas de ilusiones con colores pastel.
A viajar a los rincones más escondidos de la Tierra.
Y los siento.
Los huelo.
Los saboreo.
Pero sigo sin echar raíces en ninguna parte.
Prefiero que el mundo, eche raíces en mí.

martes, 11 de marzo de 2014

Mensaje 40

Yo siempre creí en el amor.
Si.
Siempre fui un poco rara. Y también un poco romántica.
Luego me golpearon. Perdí algunas batallas. Y mi corazón se oscureció un poco.
Tras el vigésimo golpe, sólo poseía algo muy parecido a un pequeño trozo de carbón.
Ya no podía empeorar más.
Con el tiempo, me acostumbré a ello y ni se me pasaba por la cabeza remediarlo.
Hasta que un día, llegó alguien que, ante mi asombro, decía ver un diamante dónde yo sólo veía carbón.
Volví al principio.
Aun así, quién te diga que empiezas de cero, miente.

Las heridas sanan. Pero aquellas que fueron profundas, dejan cicatrices que las recordarán. Te quitaran el sueño. Para siempre.
Hubo un tiempo en el que yo no entendía porque los adultos se decían frases como: que descanses. Para mí era impensable dormir mal.
No me dolía nada. No tenía preocupaciones. Ni tensiones. Ni presiones.
Yo era pura inocencia.
Ahora, cuento con los dedos de una mano, las noches que consigo dormir profundamente.

Tampoco se me pasaba por la cabeza, que hubiera algo más poderoso que el amor. Para mí era algo, que estaba por encima de todo lo demás.
Sin embargo, hoy en día siempre hay alguien, que te cuenta historias macabras sobre gente que dice separarse porque
sus incompatibles trabajos sólo les dejan una hora al día para verse.
sus problemas económicos les han llevado a una discusión diaria.
no se ponen de acuerdo con el tipo de educación que quieren dar a sus hijos.
y porque, según ellos mismos dicen creer, "con el amor no es suficiente".

Perdonadme. Si, pero no.
En el punto en el que estoy ahora, miro hacia atrás y echo de menos mi inocencia. Con esa nostalgia de saber, que es algo que se fue para nunca volver.
Para mí ya se hizo tarde.
No puedo retroceder. Ni eliminar de mi vida, toda la gente necia que me transformó. Que me robó.
Pero si puedo aprender a identificar a quién dejo entrar. Reconocer quién se alimenta de la inocencia.
Y no alejarla. Sino alejarme.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Mensaje 39

Llegó marzo, y con él, mi falsa ilusión de que me había librado de desvelarla.
Pero no tuve más remedio. Así que mostré mi lista de deseos anual.

Limitarme a pensar que, cualquier tiempo pasado fue pretérito. Y que más da, si fue imperfecto, perfecto o pluscuamperfecto.
Conseguir un puñado de ilusiones, empuñando las ganas.
Un mapa para encontrar los sueños perdidos. Y una lupa para hacerlos crecer.
12 canciones que sólo tu entiendas, para cantarte los últimos viernes de cada mes.
48 secretos indescifrables, para confesártelos semanalmente.
365 corazones de repuesto, para poder entregarte el mío cada día del año, sin temor a que me lo rompas.
Millones de sinrazones para quererte. Y buena memoria para recordarlas cada mañana.
Conservar mis infinitas imperfecciones, para seguir siendo especial a mis ojos.

Y no olvidar, pase lo que pase,
que el pronombre "ti" se escribe sin acento.

jueves, 27 de febrero de 2014

Mensaje 38

Nunca pude dejar de contar pétalos. De deshojar margaritas.
Creo que tiene algo que ver con la esperanza.
Podía ser abatida y acabar de llevarme una gran decepción que, aun así, yo seguía deshojando margaritas.

Hoy me he dado cuenta. Hace meses que no lo hago.
Ya no deshojo margaritas. Ya no tengo esperanza.
Pero lo más triste, es que no me di cuenta en qué momento dejé de tenerla.
Simplemente pasó. Y no lo he sabido hasta ahora.
Debería comprar una esperanza nueva, ¿verdad?
Todos esos capitalistas forrados de dinero a mi costa, podrían comprar una esperanza nueva para mí. Y para todas aquellas personas que, cómo yo, fueron obligadas a dejar de tener esperanza en esta sociedad sorda y ciega. De cúpula corrupta.

lunes, 17 de febrero de 2014

Mensaje 37

Lo he pensado mucho. Y estoy segura de mi conclusión.
Sólo la estupidez humana podría salvar el mundo.

Deberíamos perder nuestra capacidad intelectual.
Deberíamos volver a nuestros instintos más primarios.
Respirar. Beber. Comer. Y hacer el amor.
Si.
Deberíamos ser todos bobos. Cuánto más bobos, mejor.

Si lo fuéramos, no existirían,
las clases sociales.
la guerra por el territorio.
la explotación animal.
la lucha de religiones.
la discriminación por sexo o raza.
la política.
el tráfico de armas.
la energía nuclear.
Y aquello que, casi siempre, fue el origen de todo lo anterior.
El concepto más peligroso jamás creado por un homínido.
La creación maligna de este cáncer humano, que ha invadido todo el planeta.
El dinero. El poder.

Sólo alguien lo suficientemente boba, es tan lista como para saber que,
ése es el más puro veneno sobre la Tierra.

viernes, 14 de febrero de 2014

Mensaje 36

¿Qué hacer cuando una mañana cualquiera, te despiertas y al mirarte al espejo ves que la persona que eres, se aleja demasiado de la persona que siempre pensaste que serías?

Te das cuenta que aunque en los anuncios quieran venderte lo contrario, varias capas de maquillaje no cambian nada.
Ni toda la ropa que prometió hacerte sentir mejor al usarla, podrá hacer desaparecer esa sensación de desorientación que sientes.
Intentas desayunar algo, así igual olvidas ese malestar.
Pero compruebas que el vacío que sientes en algún lugar de tu interior, no puede llenarse con comida.
Piensas en leer el diario. Quizás viendo que hay gente peor que tú, puedas consolarte y seguir con tu insulsa rutina sin tanto remordimiento por no hacer nada para cambiarla.
Y casi lo consigues. Casi puedes sentir ese aturdimiento que te impide escuchar la alarma que suena incesante en tu cabeza.
Estás convencida que lograr apagarla está fuera de tu alcance. Que lo máximo que puedes hacer por ti misma, es disimular su molesto ruido.
Así que, eso haces. Creas otros ruidos.

Y vives así.
Entre tantos tipos de ruidos, que no te permites identificarlos.
En ese irónico espejismo de tranquilidad.
Pensando erróneamente, que no te queda otra.

lunes, 10 de febrero de 2014

Mensaje 35

Ya sabes lo que dicen.
"Tiene que haber malo para valorar lo bueno".
La gente lo dice cómo si se tratara de una obviedad. Cómo si fuera lo más normal del mundo.

Trabajo para valorar las vacaciones.

Hambruna para valorar la comida.
Tristeza para valorar la alegría.
Desamor para valorar el amor.
Enfermedad para valorar la salud.
Muerte para valorar la vida.

A quién todo siempre le va mal, un día de sol, parece el cielo.

A quién todo siempre le va bien, puede acabar arrastrando una gran dosis de insatisfacción.

Debe ser cosa de la famosa adaptación.

Cómo cuando te pones un reloj por primera vez, y no puedes dejar de sentirlo a cada instante. Presionándote la muñeca.
Milagrosamente, al pasar los días, sólo te acuerdas de él cuando no sabes qué hora es. A veces, ni eso.

¿De verdad necesitamos una montaña rusa emocional para sentirnos vivas?

¿De verdad carecemos de la capacidad de identificar lo bueno sólo por ser bueno, sin ser comparado?
O cómo sucede en otras ocasiones, ¿es la sociedad la que nos vuelve bobos?
¿No debería ser mucho más adaptativo, valorar lo bueno por ser bueno, y no porque antes hemos tenido doble dosis de malo?

sábado, 8 de febrero de 2014

Mensaje 34

No sé cómo voy a hacerlo.
Pero voy a hacerlo.

Sé que hay cosas en la vida, de las que no puedes planear su llegada.
Aunque no puedas desearlas más.

No sabes cuando llamará a tu puerta. Pero, sabes que lo hará.
Cómo el fuego, que requiere su tiempo para calentarte.
Acercarte demasiado a él, no sólo no acelera el proceso, sino que puede producirte un dolor insoportable.
Así que lo único que haces es esperar.
Esperas.
Y esperas.

De eso está hecha la magia.
La maravillosa magia que pone, cada momento en su preciso lugar.

martes, 4 de febrero de 2014

Mensaje 33

Todas tenemos un imán interior.
Es quién nos orienta.
Quién nos ayuda a tomar decisiones.
Quién pone en orden nuestros principios.
Quién da luz a nuestros sueños.

Parecer ser que, hoy en día, no soy la única que ha sufrido esa pérdida.
Son muchas las personas, a las que, también les cayó por el camino. Ayer, semanas atrás o hace ya muchos años.
Algunas, puede que ni siquiera supieran que un día lo tuvieron.
Seguramente, esa es la razón de que el mundo se esté volviendo completamente loco.

Puedes unirte a mi búsqueda.
Quizás por el camino, encontremos también, el imán que tú perdiste.

viernes, 31 de enero de 2014

Mensaje 32

Aún no es necesario que os cuente quién soy.
Sólo debéis saber por qué estoy aquí.

Hace ya demasiado tiempo perdí mi imán.

Si si, un imán.
Ya sabéis, una de esas piezas con un campo magnético tal, que puede atraer o repeler a otros cuerpos magnéticos.
Lo llevaba conmigo...y de pronto, pam, ya no lo tenía.

No me gusta demasiado pedir ayuda ajena. 
Pero ya he agotado todas mis ideas de búsqueda.
He mirado a los pies de mi cama. Bajo el felpudo de la entrada. Y dentro de la cafetera.
Estuve a punto de congelar mis dedos rascando la escarcha del frigorífico, y de cocerlos bajo los fogones de la cocina.
Busqué en los diccionarios. Y en los cuentos de mi infancia.
Incluso, allané el buzón del vecino imaginario que vive en el piso de arriba.

Pero ni por esas.

Ni rastro.
La verdad, no sé qué más podía haber hecho.

Tras poco pensarlo, decidí que debía activar el protocolo de medidas desesperadas.

Si tenía alguna mínima oportunidad de recuperarlo, sería gritándolo al mundo.
Era necesario avisar de la desaparición a cualquier ente terrestre.

miércoles, 29 de enero de 2014

Mensaje 31

Las palabras tienen una fuerza y un poder del que pocas veces somos conscientes.
Pueden cambiarte la vida en cuestión de segundos.

Una a en lugar de una e.
Un más en lugar de un menos.
Un hola en lugar de un adiós.

Y si, ahora mismo, te dijeran que nunca más podrás hablar...
...¿qué palabras serían las últimas que pronunciarías?

sábado, 25 de enero de 2014

Mensaje 30

Yo creo que la famosa frase "las personas no cambian", es verdad.
Pero no por las razones que la mayoría de gente cree.

Yo creo que la vida es constante cambio. Que nosotras somos constante cambio. Pero que esos cambios, los llevamos ya dentro desde siempre; en una especie de ADN emocional, que desarrollamos en el útero, junto con todo lo demás.

Recuerdo que cuando era pequeña, era la misma persona que ahora, pero era muy diferente.
Mi carácter. Mis aficiones. Mis sueños. Eran diferentes.
Sin embargo hay una cosa. Insignificante a simple vista, que si recuerdo igual.

Recuerdo ir mucho a la montaña. Me encantaba. Me sentía libre.
Cuando llegaba el fin de semana, me calzaba mis botas y tiraba de las mangas de mi padre y de mi madre, hasta que me hacían caso.
Y recuerdo, la frase. La frase que siempre me decían cuando íbamos por una ruta.
Hija, siempre vas a escoger el camino más difícil.
Y yo no era consciente que era el más difícil, hasta que me lo decían.
Pero siempre era así.

Hoy ya nadie me dice que camino estoy escogiendo.
Pero si puedo echar la vista atrás, y reconocer que eso fue una constante en mi vida.
Aunque en su momento no me diera cuenta.
Y no es ninguna queja. No es nada malo.
Perdí muchas cosas de mi infancia. O se transformaron. No lo sé.
Y adquirí rasgos que entonces parecía no tener.
Pero escoger caminos difíciles me ha hecho ser la persona que soy hoy.

Una persona totalmente diferente de aquella niña de 6 años.
Y profundamente igual.

miércoles, 22 de enero de 2014

Mensaje 29

No sabía que meses después, verte hacer las cosas más sencillas haría que mi mundo girara al revés.

Aquel día, tú no sabías quién era yo.
Yo no te había visto nunca antes.
Sólo nos miramos.
El tiempo pasó más deprisa.
Entendí cuánto vale tu piel.
También, que el precio es tan alto que no podría tenerla, si no fuera porque tú me la regalas.
Aprendí que un avión puede ser mi mejor amigo.
Y que mi estado de ánimo cambiaba con sólo mirar el calendario.

Aquel día, tú no sabías quién era yo.
Yo no te había visto nunca antes.

...y aún hoy, querría saber a quién puedo darle las gracias.

lunes, 20 de enero de 2014

Mensaje 28

Es como aprender a montar en bicicleta.
Tienen que agarrarte un tiempo, y tú sólo debes preocuparte de pedalear.
Te sientes segura. Como si fueras capaz de llegar al fin del mundo .

Más tarde, llega el momento en que deben soltarte.
Hay veces que te avisan.
Y, hay veces, que eso ocurre sin más.

Entonces, pierdes el equilibrio.
Te tambaleas. Sólo por unos segundos.
Esos segundos son suficientes para borrar la sensación que tuviste segundos atrás.
De repente, crees que caerás. Que nunca podrás hacerlo.

Pero lo único que debes hacer es no soltarte. Seguir pedaleando.
Te darás cuenta, que puedes ir hacia adelante. Que puedes lanzarte. Y conseguirlo.
Que sin rueditas y sin que te agarren, puedes ir mucho más rápido. Mucho más allá.

Y si esperas unos segundos, aquella sensación que tuviste volverá.
La sensación de sentir que puedes comerte el mundo.

Y no sólo volverá. Sino que se convertirá en realidad.

sábado, 18 de enero de 2014

Mensaje 27

Se fue la inspiración.
Así, sin avisar.
Sin dejar ni una nota diciendo cuando volverá.

Quizás nunca más vuelva.
Quizás se fue a explorar nuevas mentes prodigiosas.
Quizás nunca supe demostrarle lo importante que fue para mi.
Quizás un quizás, nunca deje de ser quizás.

Y quizás...sólo quizás.

viernes, 17 de enero de 2014

Mensaje 26

Aquella noche me desperté sudando.
Otra pesadilla. Una de esas pesadillas que, por la mañana, hacen replantearte toda tu vida.
¿Qué estoy haciendo yo aquí?
Sentí la sutileza de unos hilos, agarrándome con una fuerza difícil de describir.
Guiándome. Sin yo haber pedido tal cosa.

Palpé en la penumbra de la habitación, buscando desesperadamente la botella de agua. Pero prefiriendo una cerveza bien fría. O varias. Que me quitaran el sentido por días.
Miré en la cama, y como si de rutina se tratara, lo vi. Ahí. Tumbado.

De repente, una sensación desconocida me sobrecogió.
Lo recordé.
Él no sabía mi secreto.
Y, ¿porqué no decirlo? Yo sabía que él también los escondía.
Lo supe por esa mirada suya. Tan típica suya. Profunda. Expectante. Escrutadora.
Escondía miles de secretos que yo nunca iba a descubrir.
La falta de tiempo, si. Pero nuestra distancia iba más allá del tiempo.
Quizás yo tampoco quisiera excavar bajo sus múltiples corazas.
Suelo ir sobrada de miedo.

¿Y si descubriera un sádico, un psicópata o un asesino de corazones ahí dentro?
O peor aún, ¿y si bajo todas esas capas se esconde un ser, a mis ojos único, con quién me imante sin quererlo?

¿Cómo iba a dejar mi corazón en las entrañas de aquel tipo?
Y sin pedirle permiso... No, no.
Definitivamente, tenía que huir.


Continuará.
O no.
Porque como pasa en la vida, no se puede asegurar un final para cada historia.

miércoles, 15 de enero de 2014

Mensaje 25

Escribir es permitir que los demás entren en los rinconcitos de tu mente. De tu alma. De tu corazón.

Escribo porque me hace libre.
Escribo porque escribiendo, puedo estar en dos sitios a la vez. Incluso en tres.
Escribo porque puedo sentirte mas cerca. Y alejarte si es preciso.
Escribo porque me invento una realidad paralela, en la que acabo viviendo para salir de esta angosta rutina.
Escribo porque es la manera más barata de viajar.
Escribo porque me conecta con el mundo. Y me permite esconderme de él.

Escribo para amarte.
Escribo para herirte.
Escribo para salvarte.

Paso horas tejiendo letras. De diferentes tamaños. De diferentes colores.
Letras que pueden destruir el corazón más orgulloso.
Y devolver el latido a los ojos más ciegos.

Soy una persona más. Una chica corriente.
Hasta que me pongo a escribir.

martes, 14 de enero de 2014

Mensaje 24

Te  odio.

Te odio. No puedo evitarlo.
Te lo diré una y mil veces.
Lo gritaré hasta que entiendas que, cuando digo
"te odio",
lo que, en realidad digo, es
"pídeme que me vaya al fin del mundo contigo".
Porque me iría.

Y perdería la cabeza.
Tan intensa como Juana La Loca, o incluso más.

sábado, 11 de enero de 2014

Mensaje 23

Esta mañana, me he levantado pensando en qué voy a ponerme para la cena de esta noche.
Si. Quiero dar una imagen de chica con éxito que tanto gusta hoy en día.

El plan ha sido urdido cuidadosamente.
Me compraré un vestido nuevo, aunque tenga que cenar sopa de sobre aguada durante las dos próximas semanas.
Usaré esos tacones del fondo de mi armario, que me estilizan mucho la pierna y la figura. Aunque, eso si, me impidan andar al cabo de media hora y pasada otra media, me cueste un poco tenerme en pie.
Contaré lo mucho que trabajo y lo útil que soy allí, aunque en mi botiquín haya siempre una caja de ansiolíticos, porque pocas veces le encuentre sentido a mi vida.
Hablaré de mis planes vacacionales, y aunque pareciera mil veces más interesante visitar un país como India, decir Riviera Maya siempre suena mejor.
Beberemos. Para mí, un Gin-Tonic en copa de balón, que aunque me sepa a rayos, con él en la mano nunca quedas mal.
Y ya entrada la noche, nos retocaremos, nos tomaremos una foto y alguien la subirá a las redes sociales.
Fabulosas. Que todo el mundo vea lo "triunfadoras" que somos.

Entonces llegaré a casa y lamentaré no haber hecho aquello que realmente me apetecía.
Abrir una botella de vino de 1,95eur que compré en el súper de esta calle.
Ponerme ese pijama que hace años debí tirar a la basura.
Sentarme en el sofá con mi pareja. Poner una peli. Y dormirnos a la mitad.
Habría sido feliz. Aunque de eso, no habría podido colgar ninguna foto.

Vivimos la vida para explicarla, en lugar de vivirla para sentirla.

viernes, 10 de enero de 2014

jueves, 9 de enero de 2014

Mensaje 21

Y me subiría a la máquina del tiempo para llegar a aquel momento y cambiar mi NO, por un rotundo SI.
Volverían las mariposas, y de repente, como por arte de magia, los últimos años se borrarían y se reescribirían con tinta dorada en lugar de este mediocre azul.
Aparecerías a mi lado y me besarías. Como si llevaras haciéndolo cada día. Como si fueras a hacerlo para toda la eternidad.

miércoles, 8 de enero de 2014

Mensaje 20

Pégame. Con todas tus fuerzas.
Quiero saber si aún soy capaz de sentir algo.
Quiero saber si estoy viva. O muerta.